PRODUCCIÓN LITERARIA DE ESCRITORES DE LA GENERACIÓN DEL 30 - REALISMO SOCIAL
Enrique Gil Gilbert
El malo
Duérmase niñito,
duérmase por Dios;
duérmase niñito
que allí viene el cuco,
¡ahahá! ¡ahahá!
Y Leopoldo elevaba su destemplada voz meciéndose
a todo vuelo en la hamaca, tratando de arrullar a su
hermanito menor.
—¡Er moro!
Así lo llamaban porque hasta muy crecido había
estado sin recibir las aguas bautismales.
—¡Er moro! ¡Jesú, qué malo ha de ser!
—¿Y nuá venío tuabía la mala pájara a gritajle?
—Iz que cuando uno es moro la mala pájara pare...
—No: le saca los ojitos ar moro.
San José y la virgen
fueron a Belén
a adorar al niño
y a Jesús también.
María lavaba,
San José tendía
los ricos pañales
que el niño tenía,
¡ahahá! ¡ahahá!
1903 - 1941; Ecuatoriano - Guayaquil
El amor
que dormía
I
¡Halalí!
¡Vive Dios y cómo grita ese
endemoniado marinero chileno!
¡Ha!-¡la-lí! ¡Juicli! Sssss…
Agotaos, muchachos; no importa. Ya
descansareis cuando gracias a vuestro esfuerzo pueda el barco soltar el áncora
en la bahía risueña. Pensad que será dulce el vaivén de las ondas allá… Allá,
hacia donde la prora se enfila como la nariz de un rostro en expectativa.
¡Halalí! ¡Juicli! ¡Sssss!…
Tirad de los caitos sin temor a que
se rompan. Arriad a prisa esas maldecidas velas que infla como ubres vacunas el
vendaval.
—¡Capitán!
No; no atiende. Para, él –hinchado
en el convencimiento de su misión–, soy una cosa más, que habla y que,
desgraciadamente, se mueve, en este pandemoniaco movimiento del barco y del
mar.
—Oye, araucano de Satanás,
¿pereceremos?
Me mira sin responder.
Tenemos dos vías de agua, allá
abajo, en el alma oscura, de la nave, y toda la obra muerta de estribor ha sido
barrida por las olas.
¡Cómo trina al desgajarse el palo
de mesana!
¡Halalí! Ha-la-lí…
Entiendo que ha llegado el momento
de pensar en Dios.
Adalberto Ortiz
1914 2003; Ecuatoriano – Esmeraldas
La entundada
Cuando
mi prima Numancia llegó a los 14 años, se la llevó la tunda sin más ni más.
La tunda es una bestia ignominiosa
…
La tunda es un aparecido… La tunda es el patica… la tunda es un fantasma… La tunda es un cuco…
La tunda es el pata sola… La tunda es el ánima en
pena de una viuda filicida… la tunda es inmunda…No se sabe a ciencia
cierta… No se sabe…
Sea
lo que fuere, la tunda gusta de llevarse a los niños selva adentro,
transformándose previamente en figuras amables y queridas para ellos. Con
engaños diversos los atrae hábilmente y los “entunda”. Esta es la palabra. No hay otra.
Numancia lucía un lindo y raro color de melcocha
y estaba ya bastante crecidita, pero como no era muy despierta, y carecía del
don de observación, se dejó engañar por la tunda: no descubrió a tiempo su
deforme pata coja de molinillo a la luz del crepúsculo, ni reconoció
que esa mujer no podría ser su madre desaparecida también misteriosamente años
atrás
…
No vio nada.
Numancia
salió a buscar unos pavos que no habían entrado a dormir en el gallinero ni
habían subido tampoco al palo de hobo que estaba detrás de la casa. Sabido
es que los pavos son andariegos y desmemoriados, y hay que arrearlos y guiarlos
siempre para que vuelvan al hogar.
Un idilio bobo
Joaquín Gallegos Lara
1911 - 1947; Ecuatoriano – Guayaquil
¡ERA LA MAMÁ!
No supo cuántas cuadras había corrido. A pie.
Metiéndose en los brusqueros. Dejando tiras de
carne en los grises y mortales zapanes de las
alambradas.
—¡Pára, negro maldecido!
—Dale vos la vuerta por áhi.
—Ha sido ni venao er moreno.
Jadeaba y sudaba frío. Oía tras él los pasos. Y
el casco bronco del caballo del capitán retumbaba
en el muelle piso del potrero.
—Aquí sí que...
El viento se llevaba las palabras. Al final del
potrero había una mancha de arbolillos. Podría
esconderse. ¡Aunque eran tan ralas las chilcas y
tan sin hojas los guarumos!
—Ris... Ris...
En las orejas se le reían los balazos. Y el golpe
de la detonación de los “mánglicher” le llegaba al
pecho: porque eran rurales.
Más allá de los árboles sonaba el río. Gritaban
unos patillos.
—Er que juye vive...
¿Se estaban burlando de él?
—En los alambres me cogen...
El puyón del viento le zumbaba en las orejas.
—Masque deje medio pellejo yo paso...
Metió la cabeza entre los hilos de púas. Una le
rasgó la oreja. Las separó cortándose los dedos.
Le chorreaba tibia la sangre por las patillas,
por las sienes. Se le escapó el hilo de arriba cerrando
la cerca sobre él. De un tirón pasó el torso
dibujándose una atarraya de arañazos en las espaldas
negras.
Demetrio Aguilera Malta
-Tei amao como naide ¿sabes vos? Por ti mci hecho marinero y hei viajao por
otras tierras... Por ti hei estao a punto a ser criminal y hasta hei
abandonao a
mi pobre vieja: por ti que me habís cngañao y te habís burlao e mi... Pero
mei
vengao: todo lo que te pasó ya lo sabía yo dende antes. ¡Por eso te dejé ir
con
ese borracho que hoi te alimenta con golpes a vos y a tus hijos!
La playa se cubría de espuma. Allí el mar azotaba con furor, y las olas
enormes
caían, como peces multicolores sobre las piedras. Andrea lo escuchaba en
silencio.
-Si hubiera sío otro... ¡Ah!... Lo hubiera desafiao ar machete a Andrés y
lo
hubiera matao... Pero no. Er no tenía la curpa. La única curpable eras vos
que
me habías engañao. Y tú eras la única que debía sufrir así como hei sufrió
yo...
Una ola como raya inmensa y transparente cayó a sus pies interrumpiéndole.
El mar lanzaba gritos ensordesedores. Para oír a Melquíades ella había
tenido
que acercársele mucho. Por otra parte el frío...
-¿Te acordás de cómo pasó? Yo, lo mesmo que si juera ayer. Tábamos chicos;
nos habíamos criao juntitos. Tenía que ser lo que jué. ¿Te acordás? Nos
palabriamos, nos íbamos a casar... De repente me llaman pa trabaja en la
barsa e don Guayamabe. Y yo, que quería plata, mejuí. Tú hasta lloraste
creo.



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